Una delegación de ICEJ liderada por Nicole Yoder, vicepresidenta de “AYUDA y Alilyá”, visitó la aldea drusa de Kfar Kisra al norte de Israel, donde vieron cómo la música puede levantar el ánimo de los niños de la comunidad.

El equipo de ICEJ fue recibido en la escuela primaria local por maestros y líderes de la comunidad drusa junto con niños de grandes sonrisas ondeando banderas israelíes y ofrecían flores y globos. Una sensación de emoción llenó la escuela en este día tan especial al inaugurar oficialmente su primera sala de música.

Se cortó la cinta de la nueva sala de música e iniciaron los discursos de inauguración. Yasser Gadban, jefe del consejo regional, agradeció a ICEJ por patrocinar este y otros proyectos escolares en la comunidad drusa durante las últimas décadas.

El director, Sakar Shakur, compartió su visión para la sala de música y dijo: “La música ayuda a enfrentar los desafíos de la vida y a expresar emociones. Aprender música ayudará a los niños a desarrollar nuevas habilidades e interactuar socialmente.”

La sala llena de nuevos instrumentos, sistemas de sonido, gabinetes de almacenamiento, mesas y sillas invitaba a los estudiantes a mostrar su creatividad. La profesora de música brindó una bella interpretación de piano, mientras 2 colegialas acompañaban con una balada de amor en árabe. Mientras tanto, un pequeño y tímido alumno de segundo grado se armó de valor para realizar una interpretación increíble en un teclado eléctrico mientras su maestra lo acompañaba en la canción. Fue un placer ver sus pequeños dedos bailar sobre las teclas.

“Así como los drusos buscan proteger su país y buscar su bien, nosotros también; eso incluye a todos los grupos de personas que componen la sociedad israelí”, dijo nuestra vicepresidenta Nicole entre grandes aplausos, y agregó: “Esta sala de música debe ser un lugar enriquecedor para los niños donde puedan desarrollar su creatividad, confianza, divertirse y aprender a innovar, debe ser un lugar del cual la música y músicos talentosos salgan para bendecir a las familias, la comunidad drusa y a todo Israel.”

Al concluir la visita, el jefe del consejo regional señaló con una sonrisa: “Solo hay un problema que ahora se me presenta. ¿Qué hacer con las otras 2 escuelas donde también les gustaría tener un salón de música para ayudar a sus hijos a aprender y crecer?” Gracias al generoso apoyo de nuestros donantes cristianos en todo el mundo, ICEJ marca una diferencia en las vidas de estos niños en Israel. Ahora tienen la oportunidad de mostrar sus talentos ocultos mientras aprenden y desarrollan sus habilidades musicales.